El Despertar de la Fuerza y el nuevo cine

Antes que nada, es conveniente que sepas que este artículo contiene SPOILERS.

Si, SPOILERS. Si sigues leyendo este artículo, podrá estropear tu experiencia de visionado de la película, en caso de que no la hayas visto aún.

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SPOILERS gordos además, de estos que te chafan completamente la peli. Al nivel del “Yo soy tu padre”. Tal cual, oiga.

¿Entendido? Bien, ya no me hago responsable de lo que puedas leer.

 

Han Solo es asesinado por Kylo Ren, su propio hijo. Habiéndome quitado este peso de encima, vamos a la chicha.

 

Me ha gustado El despertar de la Fuerza

Sí, lo admito. Lo pasé como un enano desde que entré en la sala de cine el día del estreno. Miento. Lo pasé como un enano durante los meses de espera, desbordado por la emoción cual niño pequeño, babeando con cada tráiler o pequeña reseña que goteaba por las paredes del inmenso océano de la Red. Y con razón. Después de una decepcionante segunda trilogía, los fans de Star Wars buscábamos desesperadamente un atisbo de redención, algo que volviera a encandilarnos como las películas originales. Y vaya si nos lo prometieron. Abrams y compañía sabían lo arriesgado que era tomar un proyecto de esta envergadura. Y es que Star Wars no es una simple saga; es un patrimonio de la humanidad, es la infancia de generaciones que crecieron viendo las emocionantes aventuras de Luke y, sí, los insípidos desvaríos de Anakin. El equipo de El despertar de la Fuerza ya tiene todo el mérito del mundo por atreverse con una película así, y por haber salido relativamente ilesos. No era moco de pavo hacer que los fans volvieran a recuperar la confianza en la saga y a la vez atraer a curiosos y primerizos al apasionante universo de La guerra de las galaxias, y, gracias a una serie de decisiones muy inteligentes (como volver a contar con John Williams, Lawrence Kasdan y los actores originales) y una grandiosa campaña de marketing, el filme ha conseguido batir récords de taquilla en todo el globo.

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-Mira la que has liao gordo cabrón, a ver como arreglo yo ahora este esperpento. +¿Has considerado meter midiclorianos? -Mira macho.

Y para mí, han cumplido con las expectativas de sobra. Han conseguido traernos un producto de entretenimiento excepcional que ha conseguido contentar que más que menos a casi todo el mundo. Y aunque no esperara que se salieran mucho de los convencionalismos blockbusterianos, si nos han traído alguna sorpresilla que otra (luego hablaremos de Kylo Ren). Y es que absolutamente todo en esta película despunta calidad, desde unas actuaciones brutales por parte de casi todos los actores (muy agradables sorpresas los novatos Daisy Ridley y John Boyega), hasta la que sea probablemente la cinematografía más pulida de la saga, si no contamos la obra maestra El Imperio contraataca; pasando por unos efectos visuales muy redondos, y un desfile de muñecos, maniquíes y animatrónicos la mar de majos que recuerdan a esa galaxia más sucia que se nos presentó en la trilogía original. Y es que Abrams jugaba con ventaja. Sabía lo que los fans odiaban de las precuelas, y fue a lo fácil: hizo todo lo contrario. ¿Que no os gusta el abuso de CGI? ¡Pues tomad efectos prácticos! ¿Que no os gustan los diálogos aburridos? ¡Pues tomad acción por un tubo! ¿Que no os gusta la verborrea política carente de sentido? ¡PUES MIRAD COMO VUELO LA REPÚBLICA EN 10 SEGUNDOS! Y ha mi me ha contentado, la verdad. TFA (The Force Awakens) busca volver a ser ese Star Wars más puro, esa película de aventuras y ciencia ficción, con toques de cine de samuráis por ahí y western por allá, que simplemente busca contar una historia. Y poco más; un muy buen guión, plagado de momentos de humor de muy buen gusto que, lejos de hacerse molestos, acompañan a la acción sin superponerse a ella, y un producto que, en líneas generales, no se puede tachar de malo. Sí, quizá peca de una trama demasiado parecida al Episodio IV y un John Williams en modo autopiloto por momentos, que aún así nos ha conseguido traer temas tan memorables como el de Rey o la pieza de la escena final, pero son daños colaterales. Así que poco más que declarar, en general me ha encantado. Ahora sí, pasemos a la acción.

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El mayor “FUCK YOU” de la historia del cine. Y sí, se que no son esos planetas canónicamente, pero lo son simbólicamente. Mira que sois tiquismiquis.

 

Luces y sombras

Antes de empezar a despotricar contra la película, me gustaría defender al que probablemente sea el personaje más incomprendido de la Galaxia. Nuestro querido Kylo Ren. Se podría escribir un artículo entero sobre este personaje y por qué es una genialidad, pero me limitaré a conceptos básicos. Se nos presenta a este s̶i̶t̶h̶ caballero de Ren badass al principio de la cinta. Tiene un diseño impresionante, una máscara guay y PUEDE PARAR RAYOS BLÁSTER CON LA FUERZA! ¿¡Cómo de alucinante es eso!? Pero luego le vemos pillar una rabieta y cargarse el puente de mandos.

-Espera, ¿qué? D-Darth Vader no hubiera hecho eso.

Y luego le vemos rezándole a la máscara del difunto Darth Vader porque quiere llegar a ser tan malote como él.

-Un momento…

Y luego, la maldita escena. Luego se quita la máscara.

-¡PERO VUÉLVETE A PONER ESO, HOMBRE!

Al quitarse la máscara, vemos a un tipo normalucho. Así es, no es una suerte de demonio con una espada tan molona como desaprovechado fue su personaje, ni un maestro sith ancestral. Es un tío que bien podría ser Paco el del séptimo. El momento de la gran revelación supone un gran anticlímax, te libra de toda la tensión que la escena había estado acumulando, e incluso puedes llegar a pensar en lo ridículo de que Paco el del séptimo sea el villano de Star Wars. Pero es que ahí está la gracia. Creedme cuando os digo que los cástings para películas de este calibre son muy meticulosos, y sólo cogerán a actores idóneos para transmitir lo que el director quiere mostrar. Pues esta vez, nos han querido mostrar a un antagonista gris, algo que nunca se había visto en esta saga. Kylo Ren es un simple aprendiz, está confuso, ni siquiera sabe en que bando está. Intenta intimidar llevando su peculiar indumentaria y emulando los gestos y acciones de Vader, pero no es tan sosegado, no consigue mantener la compostura. Como él mismo revela, está desgarrándose por dentro. Incluso su espada refleja esa inestabilidad, es pura rabia contenida, vibrante y peligrosa. Es la primera vez que se nos presenta un antagonista así, siempre habíamos visto a maestros sith totalmente entrenados y aterradores, pero Kylo, al igual que Rey, hace poco que comenzó su viaje. Esto es fantástico, porque podremos verle evolucionar a lo largo de la trilogía. Kylo Ren es lo que Anakin Skywalker debió haber sido. Mencionar sobretodo la muerte de Han Solo, para mí la mejor escena de la película. Todas las emociones que nos muestran la dualidad del personaje, la iluminación, la banda sonora… Está todo hecho para darnos a entender que Kylo ha decidido su camino. Y estoy impaciente por ver como lo continúa.

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Afíliate a Ciudadanos, y yo te mostraré el poder del Extremo Centro

Pero hablemos de Rey, la protagonista. Sí, es un personaje muy bien actuado y, sí, es un personaje muy carismático. Pero durante este mes he tenido que ver a la fuerza (no pun intended) lo que me negué a reconocer en su día: Rey es una Mary Sue. ¿Qué es una Mary Sue? Fácil. Es un personaje, que generalmente supone una representación del autor de la obra, que es básicamente perfecto. Carece de fallos, es guapísima y le cae bien a todo el mundo. Pues aquí tenemos a Rey. No me malinterpretéis, no me importa que sepa pilotar el Halcón Milenario o que derrote a Kylo Ren en batalla, no. Esto se puede explicar por su afinidad por la Fuerza, o porque fue entrenada en el pasado y sufrió un borrado de memoria, o por cualquier otra chorrada. Me chirrían otras cosas. Por ejemplo, el hecho de que le caiga bien a todo el mundo. BB-8 la ama, Finn la adora, Han Solo Y Chewie le hacen reverencias continuamente y la Resistencia poco más y la nombra Teniente. ¡Si es que hasta Leia la trata como una hija a los 5 minutos de conocerla! Entiendo que pretenda ser ejemplo de personaje feminista y mujer fuerte e independiente, pero me hubiera gustado que alguien la cuestionara. O no sé, que algunos bandidos se rían de ella por el hecho de ser mujer, y ella les callara la boca desafiando la idiosincrasia de la Galaxia, en la que recordemos que hace unos años, LA ESCLAVITUD FEMENINA ESTABA NORMALIZADA. Y aún puedo pasar por alto todo esto,  pero es que sabe más del Halcón Milenario que Han Solo. Y el Halcón Milenario es el bebé de Han Solo, su posesión más preciada. Me parece una forma muy cutre de quitarle valor al personaje. Y bueno, huye de la Starkiller ella sola, huye de los Rathars ella sola, vence a los bandidos ella sola. Ningún personaje de Star Wars hasta la fecha había sido tan autosuficiente; en la trilogía original, el grupo tenía una relación de camaradería, donde se ayudaban y rescataban los unos a los otros. Había una tensión, no tenías la certeza de que un personaje fuera a salir victorioso solo porque es el bueno. Aquí todo esto desaparece, y es una pena. Y no me malinterpretéis, me encanta que el personaje protagonista sea una mujer. Pero por favor, que sea una mujer real, no una suerte de semidiosa. Por la trama. Por Star Wars.

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Por si os lo preguntabais, sí, esto es un día normal de Fallas en Valencia.

Por qué no llegó a cuajar

Me ha encantado esta película, sí. Una de las razones es que, bueno, volvió a tener el mismo sentimiento, el mismo touch and feel de la trilogía original. O esa es la mentira que me he estado repitiendo durante este último mes. Lo cierto es que, durante la película, estaba con esa extraña sensación que me decía que eso no era como las aventuras de Luke y compañía. Y hace poco descubrí por qué. Y a causa de ello, no pude evitar soltar una carcajada cuando vi que El despertar de la Fuerza estaba nominada a los Óscars por mejor montaje. Exacto, el montaje de esta película no me ha parecido nada acorde al tono de una película de Star Wars. Gran parte de lo que hace a esta saga ser lo que es, es su maravilloso manejo del ritmo, que sabe llevar a la perfección. El ritmo es una de las partes más importantes de la edición, pues se infiltra en nuestro subconsciente y nos dice que escenas son tranquilas y en cuáles debemos estar al borde de nuestro asiento. Es lo que, en definitiva, te hace sentirte involucrado en la película. Con cortes más rápidos estás en tensión, y los cortes más lentos sirven para aliviar esa tensión en una especie de carrusel cognitivo. Así, estos predominan más en el primer acto, donde se nos presenta a los personajes antes de que entren en un conflicto, conflicto que se muestra con cortes más rápidos, para aumentar la tensión. En la trilogía original, el uso del ritmo es magistral. Fijaos en como, durante las secuencias del Imperio, hay planos largos y fijos, para demostrar el control sobre la situación y la grandeza del mismo, mientras son más rápidos y revoltosos en las aventuras de Luke, que sale de su ciudad por primera vez y ve como un confuso mundo se abre ante él. Las tomas más lentas de toda la película son cuando Luke vuelve a su casa para encontrarla desolada y en ruinas. Esto sirve para que digiramos mejor lo que está pasando, y nos identifiquemos con el personaje. Así, el ritmo también nos deja escenas tan memorables como la de la puesta de los dos soles, que ya es parte de la conciencia colectiva. Esto se puede achacar a ese montaje tan rústico característico de los 80, y en parte es cierto. Pero también me gusta relacionar Star Wars con ese tipo de montaje, esa atmósfera tan mística y a la vez atrapante.

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*solloza

Pero en TFA no recuerdo ningún plano de más de 5 segundos. Todo se siente demasiado rápido, no hay ni una escena que te deje respirar, descansar o interiorizar a los personajes. No hay nada de eso que hizo a Star Wars tan grande. Incluso escenas que podrían haber sido emblemáticas, como los TIE Fighters viniendo por el horizonte al más puro estilo Apocalypse Now, la de Rey comiendo al lado del AT-AT y fantaseando con las aventuras de los rebeldes, o el plano final que quedó mancillado por esa transición de helicóptero.  Y es una lástima, porque hay imágenes poderosísimas en el filme, que, o por decisión estratégica o por prisa, fueron anuladas. Además, todo tiene lugar por una razón, toda acción lleva a otra acción. Nada pasa porque sí, no hay diálogos banales y todo está destinado a mantener tu atención y tenerte al borde del asiento toda la película. Y estar continuamente al borde de tu asiento, amigos, cansa. Es cinematografía básica, no puedes mantener la tensión durante toda la cinta, esta debe ser liberada. Si no,  al segundo o tercer visionado se llega a hacer tedioso. Quiero pensar que J.J Abrams ha sufrido un caso de madmaxismo y ha querido hacer una película de acción al más puro estilo de nuestro amigo George Miller. Pero Star Wars no consiste en eso. El desierto no es un parque de atracciones para nuestro entretenimiento, es un desierto y hay que reflejarlo como tal. Hay un término llamado “montaje expresivo” por los expertos, que significa que el montaje acompaña a la acción que sucede, más lento en el drama y más caótico en la acción. Eso en lo que Star Wars siempre destacó hasta ahora.

Pero tras reflexionar, he llegado a la conclusión de que es en parte culpa del cine moderno y su espectador. Cada vez vamos al cine con más expectativas y exigencias, con Internet es muy fácil tener expectativas, y a su vez, fijarse en el fallo más diminuto de cualquier película, y es muy difícil contentar a todos. Y además estamos viviendo esta reconstrucción del género de acción con cintas como Mad Max o la saga del Caballero Oscuro de Nolan, que crean un paradigma y un estándar de calidad que muchos directores se ven obligados a emular al pie de la letra. Al final todo va sobre contexto. Estoy seguro de que si La guerra de las galaxias se hubiera estrenado hoy, habría recibido un aluvión de críticas. ¡Qué demonios! Si hasta a mí me ha encantado El despertar de la Fuerza y he venido aquí a despotricar de errores tontos. Sólo espero que Rian Johnson no se deje asustar por los comentarios negativos, y vuelva al sendero de lo que siempre ha sido Star Wars. Luz y Oscuridad, comedia y drama. Luces y sombras. Finn y…

 

 

 

¡¡¡TRAITOR!!!

 

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